Cómo bajar la presión de la caldera sin causar una avería

Detalle de conexiones de caldera. Flecha roja señala "Vaciado de la caldera" y otra flecha roja indica "Llave de Llenado".

Escrito por

Alberto Sancho

Publicado el

9 jun 2026

Índice

Cuando el manómetro de la caldera se acerca a la zona roja, no conviene ignorarlo ni abrir una llave al azar. En este artículo explico cómo bajar la presión de la caldera de forma segura, qué valor debe marcar en frío, por qué vuelve a subir y cuándo el problema deja de ser un ajuste sencillo y requiere un técnico.

La presión correcta se consigue con un ajuste pequeño y controlado

  • En frío, la mayoría de instalaciones domésticas trabajan aproximadamente entre 1 y 1,5 bar.
  • Antes de sacar agua hay que comprobar que la llave de llenado está cerrada.
  • La forma más sencilla es purgar brevemente un radiador o usar el vaciado del circuito si está accesible.
  • Una lectura cercana a 3 bar, una fuga o una subida repetida requieren revisión profesional.
  • No conviene manipular la válvula de seguridad como método habitual para bajar la presión.

Manos con uñas rojas sobre un radiador antiguo. Si la presión de la caldera es alta, se puede bajar abriendo una válvula de purga.

Qué presión debe marcar una caldera doméstica

En una caldera individual de calefacción, el manómetro mide la presión del agua que circula por el circuito de radiadores. Con la instalación fría y la calefacción apagada, una referencia habitual es de 1 a 1,5 bar, aunque el manual del fabricante y la altura de la vivienda pueden modificar ese intervalo.

Al calentarse el agua, su volumen aumenta y la presión también puede subir ligeramente. Una lectura de 1,8 o 2 bar en caliente no siempre indica una avería, pero si se acerca a 2,5 bar o alcanza la zona roja conviene actuar. Cerca de 3 bar suele abrirse la válvula de seguridad, que expulsa agua para proteger el equipo.

Yo compruebo siempre la presión cuando la caldera está fría. Hacerlo justo después de usar la calefacción puede llevar a sacar demasiada agua y dejar el circuito por debajo del mínimo cuando vuelva a enfriarse.

Cómo reducir el exceso de presión paso a paso

1. Apaga la caldera y deja que se enfríe

Apaga la calefacción

desde el panel y espera, como mínimo, 20 o 30 minutos. Si los radiadores están muy calientes, espera más tiempo. El objetivo es evitar quemaduras y obtener una lectura más fiable del manómetro.

2. Comprueba la llave de llenado

Localiza la llave o el latiguillo de llenado situado normalmente bajo la caldera. Puede tener una palanca, una ruleta o dos pequeñas llaves. Debe quedar completamente cerrado. Si permanece abierto, seguirá entrando agua y la presión volverá a subir aunque acabes de purgar un radiador.

3. Libera una pequeña cantidad de agua

La opción doméstica más sencilla suele ser purgar un radiador. Coloca un paño y un recipiente pequeño bajo el purgador, gira lentamente la llave y deja salir agua durante unos segundos. Vigila el manómetro y cierra cuando la presión baje a aproximadamente 1,2 o 1,4 bar en frío.

También puede utilizarse la llave de vaciado del circuito si la instalación la tiene en un lugar accesible. En ese caso, conecta una manguera o coloca un recipiente adecuado y abre muy poco tiempo. No recomiendo abrirla por completo, porque el circuito puede perder demasiada agua y después será necesario volver a llenarlo y purgar todos los radiadores.

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4. Comprueba el resultado

Enciende la caldera y observa cómo evoluciona la presión durante unos minutos. Después de que el circuito se enfríe, vuelve a revisarla. Si se mantiene estable entre 1 y 1,5 bar, el ajuste probablemente ha sido suficiente.

Si la presión cae por debajo de 1 bar, no sigas vaciando. Una presión demasiado baja puede provocar errores, ruidos, calentamiento irregular o falta de agua caliente. En ese caso habría que añadir agua con la llave de llenado, siguiendo las instrucciones del aparato.

Por qué la presión vuelve a subir

Bajar la lectura resuelve el síntoma, pero no siempre la causa. Cuando el manómetro sube otra vez en pocas horas o días, yo no repetiría el vaciado sin investigar, porque el problema suele estar en una pieza o en una llave que no está trabajando correctamente.

Posible causa Qué suele ocurrir Qué hacer
Llave de llenado abierta La presión aumenta incluso con la caldera apagada. Cerrarla bien y observar el manómetro durante varias horas.
Exceso de agua tras rellenar La presión es alta en frío desde el primer momento. Extraer una pequeña cantidad hasta el valor recomendado.
Vaso de expansión descargado o averiado La presión sube mucho al calentar y baja al enfriarse. Revisión y recarga o sustitución por un profesional.
Fuga en radiadores o tuberías La presión baja con el tiempo y obliga a rellenar con frecuencia. Buscar humedad, goteos y manchas, y reparar la fuga.
Intercambiador o válvula con problemas La presión aumenta sin una relación clara con el uso. Solicitar un diagnóstico técnico.

El vaso de expansión merece una explicación breve. Es un depósito con una membrana que absorbe la expansión del agua cuando se calienta. Si pierde su carga de aire, la presión puede saltar de un valor normal en frío a más de 2,5 bar durante el funcionamiento.

Errores que pueden empeorar la avería

El error más común es manipular la válvula de seguridad para vaciar el circuito. Esa válvula está diseñada para actuar en una situación de sobrepresión, no para utilizarla como grifo de desagüe. Abrirla repetidamente puede hacer que después no cierre bien y gotee de forma continua.

  • No abras el circuito con la caldera caliente.
  • No confundas la llave de llenado con una llave de vaciado.
  • No dejes el latiguillo de llenado conectado y abierto.
  • No vacíes agua hasta que el manómetro marque cero salvo que un técnico lo indique.
  • No desmontes la carcasa ni intervengas en componentes de gas, electricidad o combustión.

Purgar un radiador puede ser una solución práctica para retirar un poco de agua, pero no arregla una válvula de llenado defectuosa ni un vaso de expansión sin carga. En mi opinión, repetir el mismo gesto cada semana es una señal clara de que hace falta encontrar el origen.

Cuándo conviene llamar a un técnico

Solicita asistencia si la presión alcanza o supera 3 bar, si sale agua por el tubo de descarga o si la caldera se bloquea continuamente. También es recomendable hacerlo cuando la presión pasa de 1,2 bar en frío a más de 2,5 bar en caliente, porque ese comportamiento apunta a un problema del vaso de expansión u otro componente del circuito.

Una caída rápida de presión, manchas de humedad, radiadores que dejan de calentar o la necesidad de rellenar varias veces al mes tampoco deberían normalizarse. El técnico puede comprobar la estanqueidad, la válvula de seguridad, el vaso de expansión y el funcionamiento de la llave de llenado.

Si percibes olor a gas, apaga el suministro si puedes hacerlo sin riesgo, ventila la vivienda y evita accionar interruptores eléctricos. En esa situación, la prioridad no es ajustar el manómetro, sino salir de la zona de peligro y contactar con el servicio de urgencias correspondiente.

La comprobación final que evita repetir el problema

Después de ajustar la presión, anota el valor con la caldera fría y vuelve a mirarlo al día siguiente. Si se mantiene estable, el circuito está funcionando de forma razonable; si sube o baja de manera marcada, conviene guardar esas dos lecturas para enseñárselas al técnico.

Una revisión anual, la comprobación de posibles goteos y un purgado cuidadoso de los radiadores ayudan a conservar el sistema. La cifra exacta siempre debe respetar el manual del modelo, pero como regla práctica una presión estable, sin saltos bruscos y cercana a 1,2 bar en frío suele ser un buen punto de partida en muchas viviendas españolas.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Lo habitual es que marque entre 1 y 1,5 bar con la calefacción apagada y el circuito frío. Como referencia práctica, dejarla aproximadamente en 1,2 o 1,4 bar ayuda a evitar que la presión quede demasiado baja al enfriarse.

Apaga la caldera y espera al menos 20 o 30 minutos. Comprueba que la llave de llenado esté completamente cerrada y purga brevemente un radiador, vigilando el manómetro hasta alcanzar aproximadamente 1,2 o 1,4 bar en frío. También puedes usar la llave de vaciado si está accesible, pero abriéndola solo unos instantes.

Si sube incluso con la caldera apagada, la llave de llenado podría estar abierta o defectuosa. Si aumenta mucho al calentar y baja al enfriarse, puede existir un problema en el vaso de expansión. Una subida sin relación clara con el uso también puede deberse a una válvula o intercambiador defectuoso.

Solicita asistencia si la presión alcanza o supera 3 bar, sale agua por el tubo de descarga o la caldera se bloquea repetidamente. También conviene pedir una revisión si pasa de 1,2 bar en frío a más de 2,5 bar en caliente, si hay fugas o si necesitas rellenar el circuito varias veces al mes.

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Alberto Sancho

Soy Alberto Sancho y mi trayectoria en el mundo de la construcción, las reformas y el mantenimiento del hogar suma ya 14 años. Desde que empecé, me cautivó la idea de poder ayudar a las personas a entender mejor los procesos que transforman y cuidan sus hogares. Me dedico a desgranar los temas más complejos, desde la elección de materiales hasta los detalles de una obra, buscando siempre la claridad y la precisión. Mi enfoque se basa en investigar a fondo, comparar diferentes enfoques y presentar la información de manera organizada para que sea útil y fácil de comprender. Me esfuerzo por ofrecer contenidos rigurosos y actualizados, pensando en que cada lector pueda tomar las mejores decisiones para sus proyectos.

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