Cuando un termo empieza a gotear, tarda demasiado en calentar o deja el agua fría, no siempre hace falta sustituirlo entero. En esta guía explico cómo cambiar un termo eléctrico de forma ordenada, desde la elección de la capacidad hasta el vaciado, las conexiones de fontanería, la puesta en marcha y el coste real del trabajo. También señalo los errores que pueden provocar una fuga, una avería eléctrica o incluso un accidente.
Un cambio seguro depende de elegir bien el equipo y no conectarlo vacío
- Corta la corriente desde el cuadro y comprueba que no haya tensión antes de tocar los cables.
- Un termo de 50 litros suele servir para una o dos personas, mientras que uno de 80 o 100 litros cubre mejor consumos familiares.
- La válvula de seguridad debe instalarse en la entrada de agua fría y descargar hacia un desagüe.
- Llena completamente el depósito antes de restablecer la electricidad para no quemar la resistencia.
- Un cambio sencillo en el mismo lugar suele costar entre 250 y 750 euros, según capacidad, marca y dificultad.
Antes de cambiarlo conviene confirmar que la avería está en el termo
Una fuga en la parte inferior del calderín, óxido alrededor de la cuba o agua que sale por una zona deformada suelen indicar que el depósito ha llegado al final de su vida útil. En ese caso, reparar la resistencia no resolverá el problema. Yo prestaría especial atención a las fugas del propio tanque, porque normalmente empeoran y pueden dañar el suelo, los muebles o la instalación eléctrica.
En cambio, si el termo no calienta pero no pierde agua, la causa puede ser una resistencia averiada, un termostato defectuoso o una conexión suelta. Estas piezas se pueden sustituir por menos dinero que un equipo completo, aunque la reparación deja de compensar cuando el aparato tiene mucha cal, corrosión o más de 8-12 años de uso.
Qué capacidad necesitas
La capacidad no se calcula solo por el número de grifos, sino por los hábitos de consumo y el tiempo disponible para recuperar la temperatura. Como orientación práctica, esta tabla funciona bastante bien en una vivienda normal:
| Capacidad | Uso orientativo | Cuándo elegirla |
|---|---|---|
| 30 litros | Una persona | Consumo reducido y duchas cortas |
| 50 litros | Una o dos personas | La opción habitual para un baño |
| 80 litros | Dos o tres personas | Mayor comodidad entre duchas |
| 100 litros | Tres o cuatro personas | Familias con varios usos seguidos |
Pasar de 50 a 80 litros no significa necesariamente gastar el doble de electricidad, pero sí aumenta el tiempo de calentamiento y el espacio necesario. Para reducir el consumo, me parece más importante elegir un buen aislamiento y una programación adecuada que comprar un modelo sobredimensionado.
Qué debes preparar antes de desmontar el equipo antiguo
Un cambio sencillo puede hacerse en el mismo lugar, pero solo si el nuevo termo tiene una capacidad, orientación y potencia compatibles. Antes de comprarlo, mide el ancho, alto, fondo y distancia entre los anclajes. Un aparato de 100 litros lleno puede superar los 120 kg, por lo que la pared y los tacos deben soportar la carga con margen.
También conviene revisar si las tomas de agua están en la misma posición. Cuando el modelo nuevo obliga a forzar los latiguillos o a cruzar las tuberías, la instalación queda más expuesta a fugas. En esos casos, unos minutos de planificación ahorran bastante trabajo después.
Herramientas y materiales habituales
- Llaves inglesa y ajustable, destornilladores y alicates.
- Comprobador de tensión o multímetro.
- Cubos, manguera y bayetas para el vaciado.
- Latiguillos nuevos, juntas y manguitos antielectrolíticos.
- Grupo o válvula de seguridad compatible con el termo.
- Tacos y tornillos adecuados para el tipo de pared.
- Sellador o cinta de PTFE solo donde la unión lo requiera.
No reutilizaría automáticamente los latiguillos ni la válvula del aparato viejo. Aunque parezcan aprovechables, suelen llevar juntas endurecidas, cal o corrosión. Los manguitos antielectrolíticos ayudan a limitar la corrosión galvánica entre metales distintos y son una pieza pequeña con bastante importancia a largo plazo.
La seguridad eléctrica no admite atajos
Desconecta el magnetotérmico del circuito del termo y, si existe, el interruptor de corte cercano al aparato. Después verifica la ausencia de tensión con un comprobador. Apagar solo el termostato o desenchufar sin comprobar la instalación no es suficiente, especialmente cuando hay cables modificados o cuadros antiguos.
El circuito debe contar con protecciones adecuadas conforme al Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión. Si hay que crear una línea nueva, cambiar el magnetotérmico, modificar el cuadro o la toma de tierra, dejaría esa parte en manos de un electricista habilitado.

Cómo desmontar el termo antiguo sin inundar la vivienda
Empieza cerrando la llave de entrada de agua fría al termo. Abre un grifo de agua caliente para eliminar presión y deja que el aparato se enfríe. Si el agua está muy caliente, esperar evita quemaduras y hace más manejable el vaciado.
- Desconecta la alimentación eléctrica y comprueba que no haya tensión.
- Cierra la entrada de agua fría y abre un grifo de agua caliente.
- Coloca una manguera en el punto de vaciado o bajo la válvula de seguridad.
- Afloja el latiguillo de entrada de agua fría poco a poco.
- Deja entrar aire por la salida de agua caliente para que el depósito se vacíe.
- Cuando el peso haya disminuido, desconecta las conexiones y retira el termo entre dos personas.
Un depósito de 80 litros no se vacía de golpe y puede conservar bastante peso aunque deje de salir agua. La maniobra más delicada suele ser el momento de separarlo de la pared, no el desmontaje de los tubos. Si está instalado en altura, sobre una bañera o en un espacio estrecho, el riesgo aumenta claramente.
Antes de retirar los anclajes, haz una fotografía de las conexiones eléctricas y marca los cables. La imagen no sustituye a un esquema, pero ayuda a recordar la posición de fase, neutro y tierra. Nunca desconectes la toma de tierra para simplificar el trabajo.
Cómo instalar el nuevo termo paso a paso
1. Revisa la pared y coloca los anclajes
Comprueba que el soporte no tenga grietas y que los tacos no estén flojos. Si el termo nuevo pesa más o cambia la distancia entre soportes, instala fijaciones nuevas adecuadas al ladrillo, hormigón o tabiquería. En una pared de cartón yeso puede ser necesario localizar los perfiles o crear un refuerzo específico.
El aparato debe quedar nivelado y con el espacio libre que indique el fabricante. No lo apoyes sobre una repisa improvisada ni tapes la zona de acceso al termostato, porque cualquier mantenimiento posterior será mucho más complicado.
2. Conecta la entrada y la salida de agua
La entrada de agua fría suele estar marcada en azul y la salida caliente en rojo. En la entrada fría se instala el grupo de seguridad con la flecha orientada hacia el termo. Su descarga debe quedar conducida a un desagüe, sin taparla ni colocar una llave que impida liberar presión.
Coloca los manguitos antielectrolíticos y utiliza juntas nuevas en las uniones con tuerca. En una conexión con junta plana, la estanqueidad la hace la propia junta, no una cantidad excesiva de PTFE. Apretar demasiado puede deformar la junta o dañar la rosca.
3. Llena el depósito antes de conectar la corriente
Abre la llave de entrada fría y después un grifo de agua caliente. Al principio saldrá aire y el caudal será irregular. Espera hasta que salga un chorro continuo y revisa todas las uniones con la mano y con papel seco para detectar pequeñas gotas.
Este paso es obligatorio. Encender un termo vacío puede quemar la resistencia en pocos minutos. Yo dejaría el depósito lleno y observaría las conexiones durante un rato antes de cerrar las tapas o acercar cables a zonas húmedas.
4. Realiza la conexión eléctrica
Con el depósito lleno y sin fugas, conecta fase, neutro y tierra siguiendo el esquema del fabricante. La toma de tierra debe quedar firme y protegida. Si el equipo se conecta mediante enchufe, este debe encontrarse en una ubicación seca y compatible con la potencia del aparato.
Muchos termos domésticos trabajan con potencias de entre 1.200 y 2.500 W. No conviene aumentar la potencia o sustituir protecciones del cuadro para acelerar el calentamiento sin comprobar antes la sección de los conductores y la capacidad del circuito.
5. Comprueba el funcionamiento
Restablece la corriente y selecciona una temperatura moderada, normalmente entre 55 y 60 °C, siempre dentro de las indicaciones del fabricante. Comprueba que el piloto de calentamiento se enciende, que no salta el diferencial y que el agua comienza a calentarse tras el tiempo correspondiente al volumen del depósito.
Un ligero goteo por la descarga de seguridad mientras el agua se calienta puede aparecer por la expansión del agua. Si el goteo es continuo, abundante o aparece incluso con el termo frío, hay que revisar la presión de entrada, la válvula y la posible necesidad de un reductor o vaso de expansión.
Cuánto cuesta sustituir un termo eléctrico en España
El precio depende tanto del aparato como de la instalación existente. Para una sustitución en el mismo lugar, con conexiones accesibles y sin modificar el cuadro, estos importes sirven como referencia orientativa en 2026:
| Capacidad | Equipo e instalación | Situación habitual |
|---|---|---|
| 50 litros | 250-450 € | Cambio sencillo en vivienda |
| 80 litros | 350-600 € | Equipo familiar y retirada del antiguo |
| 100 litros | 450-750 € | Mayor peso y más tiempo de calentamiento |
La mano de obra aislada puede situarse aproximadamente entre 100 y 250 euros, pero el presupuesto final puede subir por el desplazamiento, la retirada del aparato, la dificultad de acceso o los materiales. Crear una línea eléctrica, cambiar el cuadro o mover tuberías empotradas se cobra normalmente aparte.
Antes de aceptar un presupuesto, confirmaría que incluye vaciado, retirada, válvula de seguridad, latiguillos, puesta en marcha y gestión del termo antiguo. Las ofertas muy bajas suelen excluir alguno de estos conceptos o presuponen que las conexiones existentes están en perfecto estado.
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Cuándo es mejor llamar a un profesional
- El termo está instalado en altura o no puede manipularse entre dos personas.
- La pared presenta grietas, humedad o dudas sobre su resistencia.
- El diferencial salta, hay cables quemados o falta la toma de tierra.
- Es necesario modificar el cuadro o instalar un circuito nuevo.
- Las tuberías están empotradas, corroídas o no tienen llave de corte.
- El equipo nuevo tiene una potencia o configuración distinta al antiguo.
Un cambio de fontanería puede parecer sencillo, pero combina agua a presión, un depósito pesado y electricidad. Si cualquiera de esas tres partes genera dudas, pagar una instalación profesional suele salir más barato que reparar una fuga o sustituir una resistencia dañada por un llenado incorrecto.
La comprobación final que alarga la vida del termo
Después de varias horas de funcionamiento, revisa de nuevo las uniones, el grupo de seguridad y la zona inferior del aparato. Repite la inspección al día siguiente, cuando el termo haya completado varios ciclos de calentamiento. Una fuga pequeña suele ser mucho más fácil de corregir en ese momento que cuando ya ha humedecido la pared.
Conserva la factura, el manual y la referencia del equipo. Anotar la fecha de instalación y limpiar periódicamente el exterior del grupo de seguridad facilita el mantenimiento. La mejor sustitución no es la que termina al encender el piloto, sino la que deja el termo bien sujeto, protegido y sin una sola gota fuera de lugar.